lunes, 30 de diciembre de 2013

Y así estamos

Hoy he vuelto a ver el dolor en los ojos de una joven. No tenía nada, las fronteras que nosotros mismos hemos construido la separaban de todo. Por aquellas rejas con cuchillas sus padres habían perdido la vida.
No hay nada más injusto que esto y a pesar de ello, de verlo en los telediarios o en primera persona no decimos nada. No hacemos nada.
¿Por qué?
Sencillo, hemos nacido del lado de las comodidades en el que la empatía es un defecto que unos pocos tienen.
Una sociedad consumista llena de esnobs, pijos y hijos de papá que no miran nada más que por sus intereses.

¿Y sabéis qué? Estoy empezando a pensar en que somos incorregibles, no tenemos remedio y los que mejor estamos somos los que más merecemos estar en el lugar de los más desfavorecidos.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Sed vosotros mismos

Hoy me he dado cuenta de que no existen los finales felices. Porque... ¿si tú eres feliz con algo o alguien vas a terminar con ello? Hay finales menos dolorosos y en los que el amor abunda pero siguen siendo finales.
No miréis mal a quien os rodean, quienes os quieren y os hacen rabiar, pues al final en esta vida todo termina sin esperar. Y haber, no es que os diga que hagáis locuras para intentar conseguir lo que queréis, pero tampoco quiero que os cortéis.

Sed vosotros mismos, no miréis atrás que para eso ya habrá tiempo en este mundo o en el de más allá. No eches las culpas a los demás tu vida es condicionada por ellos, sí, pero tú decides cuanto.

Y esta soy yo

Hoy me empezado a preguntar quien soy, parecerá una pregunta sencilla , pero sinceramente aún no la he encontrado la respuesta.
Soy una persona, hasta ahí todo claro; soy bajita, morena y aunque no estoy gorda tampoco estoy precisamente delgada. Me sobran un par de kilitos. En cuanto a mi forma de ser, hay es donde no lo tengo claro. Soy insegura y muy segura, depende de la situación y de los que me rodean. Soy amistosa y gruñona; maja y compresiva y aunque hace poco tiempo habría dicho que soy muy tímida ahora os puedo asegurar que no tengo ni un pelo de timidez salvo que se trate de hablar con la persona que me gusta.
En cuanto a amores, me siento un bicho raro, tengo la mala costumbre de fijarme en quien menos me conviene y yo que intento hacer un balance con su personalidad acabo volviéndome loca. Nunca me he enamorado, os sonara extraño pero nunca he sentido más de dos días esas mariposas en el estomago y bueno, eso para mi no es amor.
Soy una romántica empedernida, tanto es así que leí Romeo y Julieta aunque me lo esperaba más bonito.
Bueno, dejando estos detalles insignificantes, si hace un año me hubieran dicho que me describiese, a penas habría dicho lo mismo. Quizá siga siendo bajita de por vida, pero en cuanto a mi carácter cambio como la dirección del viento. Quizá es porque aún soy una adolescente y tengo las hormonas por las nubes y mi capacidad de raciocinio se ve alterada en cuanto pasa un chico por delante de mi...

No lo sé, pero espero algún día saberlo.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Y todos cambiamos

Sabía que había personas muy distintas, que no todos pensábamos igual ni actuábamos de la misma manera. Hoy simplemente descubrí que yo había cambiado mucho. Nunca había defendido la violencia, me parecía despreciable; de locos. Sin embargo, el otro día, cuando un chaval se me acerco con aires de superioridad, riéndose de mi en la cara, tuve unas ganas de propinarle un tortazo que no quedaron en el intento. Le pegue, le dí con todas mis fuerzas y no tuve remordimientos. Y ahora... No sé que siento, se que no quedará así, que por esa tontería me dirán más cosas, porque soy tonta, hago tonterías y la gente no las olvida. Cavo un agujero gigante, cada día más hondo y tengo el presentimiento de que será para mí. Que es mi tumba. Debería estar arraigada en estas tierras en las que he nacido y he empezado a crecer, pero me estoy ahogando y empiezo a pensar que la única forma de escapar es buscarme un lugar al que realmente pueda llamar hogar, mi hogar.
Pero... ¿no estaba ya en él? ¿no me levantaré un día y diré hice bien en aguantar en esta tierruca donde los recuerdos están por todas partes, tantos buenos como malos?  

domingo, 22 de diciembre de 2013

Las vacaciones ya llegaron

Me despertó el sonido de la lotería, no me lo podía creer, eso decía que ya habían llegado las ansiadas vacaciones...
Me levante poco a poco, ayer había sido sábado por lo que apenas había podido dormir, sonreí, la noche había sido maravillosa.
Baje al salón, que se encontraba más vacío que de costumbre y recordé que mi madre había tenido que irse de viaje. Desayune lentamente, no tenía ninguna prisa. Nada más terminar fui rumbo a la habitación de mi hermano mayor que tenía puesto como de costumbre la lotería, no pude evitar hacer la típica pregunta.

“¿Ha tocado algo?” Cada año se jugaba más y se ganaba menos, pero por lo visto la ilusión no se perdía. Me senté sobre su cama , que para mi sorpresa estaba hecha. Miré como finalizaba el sorteo junto a mi hermano, tenía su gracia que sólo en ocasiones como está dejáramos de discutir.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Y me pregunto, ¿Por qué?

Hay un momento en la vida que te sientes desamparada, odiada. No has hecho nada malo, has sido tu misma, te has mostrado sin tapujos.
Se han reído de ti, de tus sueños, de tus anhelos...
Han criticado tu forma de pensar y vestir e incluso en ocasiones han dicho que les das asco.
Quien más o quien menos te ha intentado cambiar, convertirte en aquella persona que quieren a su lado. A veces te has dejado cambiar.
Pero como he dicho llega ese día en el que piensas quién te rodea, quién te quiere, quién te defendería y te das cuenta de que nadie daría su vida por ti, aunque tú por muchos lucharías hasta que te faltaran las fuerzas.
Y te sientes vulnerable, porque has compartido una parte de ti con ellos y ellos no la han sabido valorar, porque tu has crecido como persona con ellos y...
Ahora te das cuenta de que estarías igual de sola si te mudaras al extranjero, porque los mejores momentos de tu vida son con gente a la que no importas y nunca lo harás.

Y no es solo ese sentimiento el que te rodea, sino también uno de angustia, porque eres una pieza de un gran puzzle y pareces no encajar en ningún sitio y empiezas a pensar que no perteneces a ese lugar, que eres de otro puzzle y que deberías desistir en ello.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Mi tacón de Aquiles

Querer algo no era nada nuevo, que no estuviera a mi alcance tampoco, para que engañarnos.
Y sí, estoy hablando de ese alguien, ese que no tengo que nombrar para que mis amigas sepan quien es, ese que me viene a la cabeza cuando me hablan de amor, ese al que enseñé lo mejor y lo peor de mí, ese en el que pienso antes de dormir y nada más despertar, ese que con una caricia en la mejilla se alegraba el día...
No pienses en él me decía mi conciencia, no puedo evitarlo susurraba mi corazón y ten paciencia murmuraba la razón.
No hice nada de eso, la coherencia, la paciencia y mi sentido común eran existentes al hablar de él.
Era mi tacón de Aquiles, la espina de la rosa, la lluvia en pleno verano, era mi presente y mi pasado.
Y estar sin él... La peor de las agonía, no me juzgues si no conoces este sentimiento pues solo comparar con una cosa y es la tristeza y la incertidumbre al pensar en la muerte...

Y es que jamas podría haberlo expresado mejor, cada instante que me separaba de él me mataba y me daba tanto miedo...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Y no lo puedo negar...

Hoy descubrí que soy una hipócrita. Hago daño a las personas. Nunca me había dado cuenta del poder de mis palabras. Ni que juzgaba tan duramente por el físico a una persona, cuando yo no era nadie.
No sé como había llegado a esto.
He pasado de sufrir a hacer sufrir y no se qué es peor.
Yo no estaba hecha para esto, una angustia recorre todo mi cuerpo con ese sentimiento de remordimientos que tengo tras hacer algo injustificable.

Y es que es eso, no tengo razones para hacer lo que hago. Sino me entiendo yo, ¿cómo me va a entender el resto de personas con las que comparto el mundo?

Adolescencia

Adolescencia. Parece que todo se resume a eso. Todo pasa y a la vez nada. Dicen que la peor edad, que no eres ni mayor ni pequeño. Siento decir que no. Que ya eres mayor. Que aunque digan que por ti mismo no te valdrías, que en ti no se puede confiar, sí se puede...
Bueno, esto no es una historia bonita, ni pasajera, ni el triste relato del fin del mundo. No , simplemente es un desvarío de una mente en plena ebullición, una mente incentrable, llena de hormonas y pensamientos perversos.
Una mente que en ocasiones siente la necesidad de estallar, de mostrar que tras la falsa capa de acero y chula que te has creado sigue estando la misma persona que duramente ya pisotearon.
Y las lágrimas no deberían ser esa salida aunque, siempre acaban siéndola. Un puñetazo, lloro por no haberlo dado. Por contar hasta mil. Por ver como siendo ella la que me estaba haciendo la vida imposible se hacia la víctima. Por ver su lágrima, aquella sucia y asquerosa lágrima que la hacía parecer humana. Pero no lo era. No.
Me negaba a creer que tal ser, la persona que te arrebata la alegría en el instante en el que la veía tiene sentimientos, remordimiento, capacidad de pensar y hablar...
Pero así era y llega un momento en el que no, no miras al futuro ni al pasado, sino al presente y ves que se han alejado aquellas personas que querías aquellas por las que dejaste hobbies y cambiaste tu forma de vida, aquellas personas que te daban un besos si y otro también, aquellas que te daban una palmadita en el hombro cuando lo necesitabas y te dejaban el suyo para que llorases.
Aquellas que necesitas tanto como el respirar se están alejando y, sientes que un nudo se esta cerrando en tu garganta y que cada segundo es más difícil pensar, rebobinar, demostrar que eres mejor que aquellas personas que te infravaloraron.

Pero mirándolo todo te das cuenta que quizá tienen razón, que no eres nada ni nadie. Que tu no vas a dejar huella en nada. Que dentro de doscientos años nadie se acordara de que un día naciste y moriste. Y solo quedará una cosa, tu lapida.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Hay cosas inevitables

Nunca había creído en que una sombra llamada destino, nos siguiera y nos obligaba a elegir lo que ella estimaba oportuno para nosotros.
Jamás había tomado la consideración de tomar en serio esta posibilidad.
Pero esa mañana todo encajo, abrí los ojos y me deje llevar y sin pensar empezó a transcurrir mi día.
Todo era un cúmulo de casualidades que me acercaban a ti. Entonces supe que aquello no eran casualidades ni imaginaciones mías; era más poderoso, había un lazo que nos unía.
Este lazo le llaman destino y aunque intente por todos los medios deshacerme de él, no lo conseguí, era imposible.

Así que, como todos hacemos, me rendí y me deje llevar por las circunstancias que eran inevitables.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Adiós.

Muchos “te quiero”,
muchas historias,
muchas recuerdos,
pocas victorias.

Dolía, sí, se sentía,
mucho “para siempre”,
“que lo bueno dure”,
quizá...

Quizá no era bueno,
quizá los “para siempre” no existen,
quizá era inevitable,
quizá eramos diferentes,
quizá dije tonterías,
quizá no confiaban en mi,
quizá todo se arregle,
quizá todo fue un mal sueño,
quizá mi vida tenga arreglo.

Pero antes de nada
os debo decir
que gracias a vosotras
fue un gran año para mí.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Sonríe

A veces para crecer hay que ser inmaduro, nunca había entendido esta frase en la que se mostraba que las preocupaciones muchas veces deberían dejarse atrás y nosotros empezar a disfrutar de esa vida tan nuestra que muchas veces dejamos escapar por cosas más triviales que una sonrisa.
Hoy he descubierto que es verdad que a medida que pasa el tiempo ponemos preferencia al trabajo y aún montón de cosas más que en muchas ocasiones no nos hacen felices. Sí, nos dan de comer, pero...

¿Deben ser el centro de nuestras vidas?

jueves, 12 de diciembre de 2013

Por saber, lo sabes todo.

Tu sabes que empece a pensar en vivir en el momento en el que te vi llegar... Tu sabes que mi vida por corta que sea tuya entera será, tu sabes que el día que no despierto a tu vera es una pesadilla que nunca parece tener fin...
Tu sabes como hacerme feliz, tu sabes ese lugar en el que me tocas y me echo a reír, tu me conoces tan bien como yo... Aunque con ventaja de que jamás me podré enfadar contigo. Tu sabes que nunca te podré olvidar.
Sabes tantas cosas... 
Yo solo sé que rezo porque no te canses de mí y me dejes por otra infeliz.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ya era tarde

Nunca pensé que entrar en el mundo de los adultos fuera tan complicado. Las responsabilidades que antes eran únicamente de mis padres empiezan a recaer en mis hombros los cuales se tuercen del propio peso de estas.
La infancia que tanto quise dejar atrás empieza a echarse de menos y una voz en mi cabeza de puro remordimiento me dice que no la disfrute como debería haber hecho.
Entonces empiezas a mirar en las estanterías y encuentras tus fieles soldaditos y peluches llenos de polvo, muertos del asco.
Había tenido prisa en dejarlos atrás.
La añoranza de esos tiempos se veía reflejada en mi rostro con una pequeña lágrima que surco mi mejillas y cayó sobre la pernera de mi pantalón.

Ya era tarde.

martes, 10 de diciembre de 2013

Defensora de causas perdidas

Cada vez suspiro más, no hay forma de evitarlo. Me llevo las manos a la cabeza y me pregunto si esta sociedad es normal, ¿soy yo la que está fuera de lugar?
De pequeña me llamaban defensora de causas perdidas y tenía su gracia. Tenía la extraña costumbre de ponerme en el lugar de los demás y defenderlos a capa y espada, aún sabiendo que ellos jamás moverían un dedo por mí.
Intentaba pasar desapercibida y sin embargo, quería que me oyesen. Nunca entendí que ambas cosas eran imposibles.
Como toda persona con opinión e ideales aprendí a escoger y muchas veces tuve que elegir estar sola que mal acompañada. Esto era muy difícil, he de admitirlo.
Me sobraba carácter y orgullo. Intente muchas veces reprimirme y morderme la lengua, quizá es por eso que hoy escribo.

No nací de natural sumisa, nací para coger el toro por los cuernos.

Y la horma de tu zapato

Llevo todo el día mirando el teléfono, esperando un mensaje que no llega, se que está conectado, que está hablando con alguien y que no soy yo. Intento ocultar mi desesperación, estoy aprendiendo día a día que desear algo es malo. Ver a tanta gente enamorada me había hecho desear ser una de ellas, sin embargo, ahora ya no lo veo tan claro.
Encontrar la horma de tu zapato es a veces muy irritante. Llega un momento en el que la perfección hace que te entren ganas de chillar y correr.
Correr sin rumbo, sin mirar atrás y de este modo olvidar todo.
Porque sólo de este modo las mariposas que atormentan tu estomago se callan, porque de esta manera dejas de temblar y vuelves a ser quien eras.

Una persona ruda y solemne, una persona a la que machacaron y destruyeron sus sueños, una persona que oculta sus sentimientos por miedo al rechazo, una persona tan única como débil.

Y sí, le vi.

Hoy le vi. No era un sueño, al menos eso creo. No. No podía serlo. Sus profundos ojos me habían atravesado, ninguna ensoñación mía podía ser tan vívida.
Aún me estremezco al pensarlo. Me miró, puedo jurarlo. Incluso creo que sonrió, no con una sonrisa falsa ,sino con esa que solo él y yo entendemos. No se cuanto duro aquel instante de gloria, ni como fui capaz de seguir andando sabiendo que su mirada recaía sobre mi espalda, intente no volverle a mirar, sabía que si le miraba no podría evitar sonreírle y con esa sonrisa demostrarle que nunca le olvide, que nunca deje de pensar en él...
Mi voz ronca, llena de desvelos y de desdicha pasó a un segundo plano, todo lo que importaba es que él había vuelto, que estaba bien... Al menos a primera vista.
Quise lanzarme en sus brazos, no puedo ocultarlo, pero quiero tantas cosas...

Bufé de resignación, hoy el orgullo había ganado.