martes, 18 de marzo de 2014

Su ayuda

Llega un momento en la vida en la que la razón se antepone a lo demás. Un momento en el que no deseas arriesgarte ni correr ningún riesgo. Llegado este momento solemos correr a mirar los ya olvidados álbumes de fotos en los que solemos aparecer con sonrisas radiantes y caretos graciosos para todos menos para nosotros.
Y es que recordamos de este modo detalles de nuestra propia vida que ya habíamos olvidado.
Sin embargo lo que más nos ha marcado no sale en estas. No está en el álbum familiar.
Entonces te tumbas en el sofá e intentas recordar ese momento en el que empezaste a cambiar, en el que juraste que las lágrimas que estaban corriendo por tus mejillas serían las últimas que derramarías.
Y parecerá mentira pero sentirás un momento de desahogo al recordar que ese instante no fue el que te marco realmente sino aquel en el que sonreíste plenamente después de haber llorado. El segundo en el que una persona, la que menos esperabas, te hizo sentir la esperanza que habías perdido hace tiempo.

Ya que de este modo vuelves a ser libre, hasta que otra vez caes en la misma trampa. Necesitarle. No saber vivir sin su mirada, sin sus desprecios y caricias. Sin sus disculpas y sus logros... Sin su ayuda...

jueves, 13 de marzo de 2014

La joven

Con sumo cuidado la tomo entre sus brazos, ella era pequeña y en apariencia delicada. Sin embargo ella lo abrazó con fuerza, con una vitalidad que no parecía poder caber dentro de su diminuto cuerpo. Lo miró a los ojos y allí, refugiada en la calidez de estos se sintió dichosa. Dichosa porque sólo la miraba así a ella.
Inspiró su aroma, olía a libertad, incluso me atrevería a decir que ha felicidad porque cada vez que este llegaba a estar al alcance de ella sonreía sin disimulo. Los recuerdos se encontraban agolpados en la cabeza de la joven que temía que todo acabase mal. Porque todo acaba mal.
Comenzó a soltarle aunque no bruscamente, lo hizo poco a poco con toda la delicadeza posible.

Levantó la cabeza y su frente quedo unida a la del joven que sin cerrar los ojos se aproximo más a ella.
Los dos sonreían como niños pequeños pero por sus mentes pasaban ideas que ruborizarían a cualquiera.
Ella extendió la mano y la posó sobre el rostro del muchacho que la imitó. Pero no se quedó la cosa ahí, él en un arrebato se lanzo a los labios d ela joven que le recibieron de buen grado. Eran polos opuestos unidos por una atracción.