jueves, 30 de enero de 2014
Bocados Sabrosos 3: El amor lo puede todo
Quien diga que el amor no es razón suficiente para morir, para entregarlo todo, es que nunca ha amado. Por ello, con tristeza por no encontrar otra solución, me quito lo que Dios me dio, para de este modo demostrar lo que no me atrevía a decir. Y es que él era mi vida y ahora que me lo arrebataron, no encuentro motivos para hacerle esperar. Siempre juntos, da igual el lugar.
miércoles, 29 de enero de 2014
Amar
Hay momentos en la vida en los que comienzas a amar, por encima de los sexos, la raza y la orientación religiosa. Hay instantes en los que te olvidas del por qué de las cosas y empiezas a vivir la vida tal y como viene.
Las prioridades que sí, siempre existen, empezarás a aparcarlas atrás para descubrir que lo que realmente importa es lo que nunca te abandona. Que por encima de todo lo que ansias está nada más y nada menos que tu familia.
Yo estoy en otra etapa en la que por mucho que os recomiende anteponer a la familia, lo que realmente necesito es saber que puedo vivir sin ella, que soy autónoma e independiente. Pero quizá no lo sea tanto como creo…
Las prioridades que sí, siempre existen, empezarás a aparcarlas atrás para descubrir que lo que realmente importa es lo que nunca te abandona. Que por encima de todo lo que ansias está nada más y nada menos que tu familia.
Yo estoy en otra etapa en la que por mucho que os recomiende anteponer a la familia, lo que realmente necesito es saber que puedo vivir sin ella, que soy autónoma e independiente. Pero quizá no lo sea tanto como creo…
viernes, 17 de enero de 2014
Y ser madre es lo más grande
Isabel era una mujer constante, atrevida, emprendedora. Un
tipo de mujer que hoy y siempre han escaseado.
Pero como a toda mujer la llego un día en el que tuvo que
elegir, ser madre y dedicarse en cuerpo y alma a ello o seguir su vocación y
poner en primer lugar su puesto de trabajo.
Habrá quien piense que ambas son compatibles, que si su
marido y ella se sacrifican un poco podrán ser grandes padres y trabajadores.
Pero es mentira. Isabel había crecido en un pequeño
pueblecito y fue la primera graduada en la universidad de su familia. Un gran
logro.
Su madre, nunca había trabajado desde que se casó y cuando
esta lo hizo su marido quiso que hiciera lo mismo. Ella luchó con uñas y
dientes, no lo permitiría. Pero su marido quería que fuese así, que educase a
los niños y llevase la casa. Es decir, que hiciese los trabajos de mujeres.
Parecerá una desfachatez pero así fue. Pero
como dije Isabel era atrevida y no permitió que ni el hombre al que
quería la mangonease.
Ella siguió trabajando, aunque no renunció a ser madre. Tuvo
un varón en primer lugar y más tarde una adorable niñita.
Cuando su hija se hizo mayor y se dispuso a estudiar una
carrera, preguntó a su madre el por qué escaseaban las mujeres en los altos
puestos y está a contesto con su sabiduría.
Una mujer siempre pone por delante a sus hijos que al
trabajo, al fin y al cabo los has parido y un hombre… Ninguno puede sentir el
vínculo que sientes al tener nueve meses a esa criatura creciendo en tu
vientre, no digo que no quieran a sus hijos, pero es un amor distinto. Quizá
sea por la generación que he vivido pero los hombres aparte de que son muy
machistas, piensan que solo las grandes tareas están hechas para ellos…
No comprenden que la mayor tarea es ser madre y cuidar a tu
hijo día a día, pasar noches en vela cuando está enfermo y estar orgullosa
cuando hace algo bien…
Cuando seas madre lo entenderás.
martes, 14 de enero de 2014
Amor y vida
La vida pasa muy rápida. No existen los momentos de pausa ni
de rebobine. En la vida se perdona y se olvida. Se ama y se odia. Se añora y se
extraña. Se es feliz y triste. Se pueden ser y sentir muchas cosas pero solo
hay una segura, se muere. Todo termina, sin saber que nos depara el futuro.
Quizá podría mostraros lo que yo conjeturo que ocurre, pero
no os lo creeríais, lo sé. Por ello no malgastaré los pocos segundos de
atención que me deis en ellos, no merece la pena.
Yo os empezaré a hablar sobre lo que más marca las vidas de
las personas, el amor. Y sí, las marca por su escasa presencia o su abundancia.
Yo creo recordar que en los inicios de mi andadura apenas
recibí una muestra de cariño verdadero. Ser un bastardo de un rico mandatario
cuya querida murió al dar a luz lo pone muy difícil.
No os confundáis, el rencor no habla por mí, simplemente
digo las cosas como son.
Creo recordar que una vez al año el día posterior a reyes
veía a mí padre al igual que en cada cumpleaños.
Nunca le quise, suena mal, pero es la realidad. Venía con
aires de grandeza y un regalo bajo el brazo; como si con eso lo compensara.
Esto no significa que lo odie, no os confundáis, con el paso
del tiempo descubrí que no lo podía haber hecho mejor, que su incapacidad para
ser padre no se debía al hecho de que yo fuera un triste bastardo.
El día que llegue a ser mayor de edad descubrí tantas cosas
que sentí que sobre mi espalda caían tres o cuatro décadas de agonía.
Da la vida que solo fue una sensación.
Pero antes de contaros lo que pasó aquel día tan destacado
os mostrare con mis palabras como fue mi vida, tan bien como pueda.
Nací en pequeña casita a las afueras, una señora llamada
Candelaria asistió al parto. No era comadrona, no os confundáis, Candelaria es
mi abuela.
Vine de golpe según cuentan con demasiada energía. Todo
ocurrió en un segundo.
María se puso blanca, no reaccionaba, algo estaba fallando
en ese parto, mi abuela no era una sabia ni ilustrada sobre el tema pero se
daba cuenta.
Corrió a buscar el teléfono y llamó una ambulancia tan
pronto como pudo.
Llegaron tarde, yo ya lloraba y María…
Su vida se estaba escapando mientras me sostenía con cariño.
Murió por mí.
Ese día, mi primer día como ser, fue uno de los peores, no
solo la perdí a ella, perdí a mi abuela y a mi padre.
lunes, 6 de enero de 2014
Desigualdades ocultadas
Hace tiempo leí un libro muy bonito y
romántico con una clara visión del mundo. Uno de los capítulos que
en apenas unos días leí decía que demostrar emociones que no
sientes es rentable en este mundo. Sin embargo, no había conseguido
llegar a la conclusión de que es totalmente cierto hasta hoy, casi
dos años después de haberle leído por primera vez.
El poder del dinero, del capitalismo
puro y duro, se ve cuando dejas de ser un niño.
Yo no recuerdo de pequeña que la
gente, mis mayores, pagaran por lo que compraran en el supermercado.
Pero lo hacían. No había llegado a entender el sistema de euros por
el que hoy aún nos regimos.
No entendía porque había pobres y
ricos, gente en las calles y gente en los castillos. No he llegado a
entender todo, entiendo que un estado comunista no es la solución y
que por el trabajo se debe otorgar una remuneración pero...
¿Por qué hay príncipes y princesas?
¿Por qué por nacimiento una persona es española o peruana? ¿Por
qué dependiendo de donde naces tienes más posibilidades de hacer
algo importante y digno con tu vida?
Cuando alguien me lo explique
razonadamente, mostrándome que no existe desigualdad, el mundo será
distinto para mí. Hasta entonces la justicia es un ideal, no existe.
miércoles, 1 de enero de 2014
La sociedad
Y vivimos en una sociedad de mentiras,
de escondites, de maldades, de redes sociales que destruyen vidas...
Hay gente muy cruel, en ocasiones mi
persona, y no encuentro un por qué.
Es inútil, cada paso que damos para
intentar solucionar lo que hicimos mal, empeoramos las cosas.
Somos seres egoístas, esta en nuestra
naturaleza, porque al fin y al cabo lo que nos marca nuestro
comportamiento es que hacemos lo que sea por sobrevivir.
Por existir un segundo más. Y es que
cuanto más nos acercamos a la muerte, más deseamos alejarnos de
ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)