Hace tiempo leí un libro muy bonito y
romántico con una clara visión del mundo. Uno de los capítulos que
en apenas unos días leí decía que demostrar emociones que no
sientes es rentable en este mundo. Sin embargo, no había conseguido
llegar a la conclusión de que es totalmente cierto hasta hoy, casi
dos años después de haberle leído por primera vez.
El poder del dinero, del capitalismo
puro y duro, se ve cuando dejas de ser un niño.
Yo no recuerdo de pequeña que la
gente, mis mayores, pagaran por lo que compraran en el supermercado.
Pero lo hacían. No había llegado a entender el sistema de euros por
el que hoy aún nos regimos.
No entendía porque había pobres y
ricos, gente en las calles y gente en los castillos. No he llegado a
entender todo, entiendo que un estado comunista no es la solución y
que por el trabajo se debe otorgar una remuneración pero...
¿Por qué hay príncipes y princesas?
¿Por qué por nacimiento una persona es española o peruana? ¿Por
qué dependiendo de donde naces tienes más posibilidades de hacer
algo importante y digno con tu vida?
Cuando alguien me lo explique
razonadamente, mostrándome que no existe desigualdad, el mundo será
distinto para mí. Hasta entonces la justicia es un ideal, no existe.
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