lunes, 6 de enero de 2014

Desigualdades ocultadas

Hace tiempo leí un libro muy bonito y romántico con una clara visión del mundo. Uno de los capítulos que en apenas unos días leí decía que demostrar emociones que no sientes es rentable en este mundo. Sin embargo, no había conseguido llegar a la conclusión de que es totalmente cierto hasta hoy, casi dos años después de haberle leído por primera vez.
El poder del dinero, del capitalismo puro y duro, se ve cuando dejas de ser un niño.
Yo no recuerdo de pequeña que la gente, mis mayores, pagaran por lo que compraran en el supermercado. Pero lo hacían. No había llegado a entender el sistema de euros por el que hoy aún nos regimos.
No entendía porque había pobres y ricos, gente en las calles y gente en los castillos. No he llegado a entender todo, entiendo que un estado comunista no es la solución y que por el trabajo se debe otorgar una remuneración pero...
¿Por qué hay príncipes y princesas? ¿Por qué por nacimiento una persona es española o peruana? ¿Por qué dependiendo de donde naces tienes más posibilidades de hacer algo importante y digno con tu vida?

Cuando alguien me lo explique razonadamente, mostrándome que no existe desigualdad, el mundo será distinto para mí. Hasta entonces la justicia es un ideal, no existe.

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