domingo, 6 de abril de 2014

El viento

Hoy le vi a lo lejos con otra. Su brazo rodeaba la cintura de la joven y su mirada se paraba un poco más abajo. Ella se fue un poco más lejos aparentando indignación y él, sin acercarse, ni dar mayor signo de arrepentimiento, o de agonía por la lejanía de esta, se da la vuelta y mira dirección a mi. Parpadea rápidamente de perplejidad y sonríe. No entiendo porque sonríe, la última vez que le vi había sido hace un año y habíamos tenido una de esas discusiones que nunca se olvidan.
Pensé en cambiar el rumbo de mis pasos y no pasar a su lado pero debía de ser valiente y enfrentarme a el. A uno de los grandes fantasmas de mi vida.

La verdad es que nunca olvidaría la discusión que habíamos protagonizado aunque, lo que realmente ya había olvidado era el causante de esta. Irónico, ¿no?
Algo soltó una chispa que nos hizo saltar y echarnos todo en cara, hasta lo que no pensábamos.
No esperó a que llegase a pasar por su lado, caminó hacía mi con presteza y se abalanzó para darme un abrazo de añoranza y amor.
Le miré con sorpresa y sentí clavada una mirada de celos a lo lejos. Empecé a pensar que las palabras se las llevaba el viento.