miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ya era tarde

Nunca pensé que entrar en el mundo de los adultos fuera tan complicado. Las responsabilidades que antes eran únicamente de mis padres empiezan a recaer en mis hombros los cuales se tuercen del propio peso de estas.
La infancia que tanto quise dejar atrás empieza a echarse de menos y una voz en mi cabeza de puro remordimiento me dice que no la disfrute como debería haber hecho.
Entonces empiezas a mirar en las estanterías y encuentras tus fieles soldaditos y peluches llenos de polvo, muertos del asco.
Había tenido prisa en dejarlos atrás.
La añoranza de esos tiempos se veía reflejada en mi rostro con una pequeña lágrima que surco mi mejillas y cayó sobre la pernera de mi pantalón.

Ya era tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario