Hoy le vi. No era un sueño, al menos
eso creo. No. No podía serlo. Sus profundos ojos me habían
atravesado, ninguna ensoñación mía podía ser tan vívida.
Aún me estremezco al pensarlo. Me
miró, puedo jurarlo. Incluso creo que sonrió, no con una sonrisa
falsa ,sino con esa que solo él y yo entendemos. No se cuanto duro
aquel instante de gloria, ni como fui capaz de seguir andando
sabiendo que su mirada recaía sobre mi espalda, intente no volverle
a mirar, sabía que si le miraba no podría evitar sonreírle y con
esa sonrisa demostrarle que nunca le olvide, que nunca deje de pensar
en él...
Mi voz ronca, llena de desvelos y de
desdicha pasó a un segundo plano, todo lo que importaba es que él
había vuelto, que estaba bien... Al menos a primera vista.
Quise lanzarme en sus brazos, no puedo
ocultarlo, pero quiero tantas cosas...
Bufé de resignación, hoy el orgullo
había ganado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario