Querer algo no era nada nuevo, que no
estuviera a mi alcance tampoco, para que engañarnos.
Y sí, estoy hablando de ese alguien,
ese que no tengo que nombrar para que mis amigas sepan quien es, ese
que me viene a la cabeza cuando me hablan de amor, ese al que enseñé
lo mejor y lo peor de mí, ese en el que pienso antes de dormir y
nada más despertar, ese que con una caricia en la mejilla se
alegraba el día...
No pienses en él me decía mi
conciencia, no puedo evitarlo susurraba mi corazón y ten paciencia
murmuraba la razón.
No hice nada de eso, la coherencia, la
paciencia y mi sentido común eran existentes al hablar de él.
Era mi tacón de Aquiles, la espina de
la rosa, la lluvia en pleno verano, era mi presente y mi pasado.
Y estar sin él... La peor de las
agonía, no me juzgues si no conoces este sentimiento pues solo
comparar con una cosa y es la tristeza y la incertidumbre al pensar
en la muerte...
Y es que jamas podría haberlo
expresado mejor, cada instante que me separaba de él me mataba y me
daba tanto miedo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario