sábado, 21 de diciembre de 2013

Y me pregunto, ¿Por qué?

Hay un momento en la vida que te sientes desamparada, odiada. No has hecho nada malo, has sido tu misma, te has mostrado sin tapujos.
Se han reído de ti, de tus sueños, de tus anhelos...
Han criticado tu forma de pensar y vestir e incluso en ocasiones han dicho que les das asco.
Quien más o quien menos te ha intentado cambiar, convertirte en aquella persona que quieren a su lado. A veces te has dejado cambiar.
Pero como he dicho llega ese día en el que piensas quién te rodea, quién te quiere, quién te defendería y te das cuenta de que nadie daría su vida por ti, aunque tú por muchos lucharías hasta que te faltaran las fuerzas.
Y te sientes vulnerable, porque has compartido una parte de ti con ellos y ellos no la han sabido valorar, porque tu has crecido como persona con ellos y...
Ahora te das cuenta de que estarías igual de sola si te mudaras al extranjero, porque los mejores momentos de tu vida son con gente a la que no importas y nunca lo harás.

Y no es solo ese sentimiento el que te rodea, sino también uno de angustia, porque eres una pieza de un gran puzzle y pareces no encajar en ningún sitio y empiezas a pensar que no perteneces a ese lugar, que eres de otro puzzle y que deberías desistir en ello.

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