Me despertó el sonido de la lotería,
no me lo podía creer, eso decía que ya habían llegado las ansiadas
vacaciones...
Me levante poco a poco, ayer había
sido sábado por lo que apenas había podido dormir, sonreí, la
noche había sido maravillosa.
Baje al salón, que se encontraba más
vacío que de costumbre y recordé que mi madre había tenido que
irse de viaje. Desayune lentamente, no tenía ninguna prisa. Nada más
terminar fui rumbo a la habitación de mi hermano mayor que tenía
puesto como de costumbre la lotería, no pude evitar hacer la típica
pregunta.
“¿Ha tocado algo?” Cada año se
jugaba más y se ganaba menos, pero por lo visto la ilusión no se
perdía. Me senté sobre su cama , que para mi sorpresa estaba hecha.
Miré como finalizaba el sorteo junto a mi hermano, tenía su gracia
que sólo en ocasiones como está dejáramos de discutir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario