jueves, 27 de febrero de 2014
Necesitaba ayuda
Odiaba la añoranza de tiempos mejores pero dado los horribles días que estaba viviendo no le quedaba otra. Quería morirse. Acabar con un tormento que no solo la atañía a ella sino que también a un montón de personas inocentes que no tenían porque sufrir pero aún así lo hacían. Porque sin darse cuenta la habían empezado a querer. Pero ella no había hecho nada para que la quisieran. No quería amor, quería odio.
Quería enganchar a alguien de la pechera y olvidar todos sus pensamientos a puñetazos. Perder el sentido de la rabia y despertar con un dolor indescriptible que la convirtiese en un ser tan indefenso como era. Porque no le gustaba en que se había convertido porque estaba empezando a ser independiente. Pero ella no quería serlo porque no lo era. No lo podía ser...
Necesitaba ayuda.
viernes, 7 de febrero de 2014
Noche en vela
Una larga y prospera vida tendría que ser lo que todos ansiamos, una existencia de gozos y alegrías, de sueños cumplidos y amplias veladas en la que las que la luna se duerme y amanece el Sol encontrándonos juntos, más unidos que el día anterior.
Pero con ello no nos conformamos, admitámoslo. Somos codiciosos, amantes de lo prohibido y delatores de los pecados ajenos. Somos estúpidamente imperfectos buscando la pócima de la perfección y en el momento en el que alguien hace algo que podemos llamar perfecto lo adoramos sin cuestionar si es realmente lo es.
Así como niños pequeños buscando un modelo al que copiar sus pasos, no dejamos a nuestro cerebro cavilar, simplemente la llenamos de estúpidos datos que nos deberían servir para un futuro y que nunca nos sirven más que para haber perdido parte del tiempo de una corta vida.
Más corta a medida que pasáis los ojos por estas líneas, no lo penséis, simplemente es así.
Si yo fuera vosotros me sentiría un poco insultado como si alguien se estuviera riendo de mí al escribir esto, como si ese alguien fuera superior.
No os sintáis así, solo soy una persona más que tras un delirio de grandeza , tras ver una estúpida película sobre un escritor ha decido intentar cumplir su sueño…
Una vez más…
No sé si conoceréis esa sensación de buscar tu nombre en internet y encontrar que el resultado de la búsqueda eres tú, que sales, que eres esa, que alguien ha pasado su tiempo investigando sobre ti como cuando tú lo hacías de pequeña sobre autores e investigadores…
Y sin embargo que sea un sueño, ver como divagas sobre un trozo de papel que podría ser el resumen de una vida tan vacía como la propia página.
Darte cuenta de que aunque sabes escribir a la perfección una de cada cinco tildes no las pones en el ordenador, que cuando alguien pasa a tu alrededor cuando estas escribiendo paras y lo guardas y por último darte cuenta de cuan vulnerable te sientes al mostrar el resultado de una noche en vela.
Saber que a mucha gente le dará igual, que se reirán de tus sentimientos, que te intentaran herir sin saber lo que es sentarse delante de una hoja y querer abrirse de una forma mucho más compleja que cogiendo un machete y cortarse un dedo.
Pero aun así, continuar, no rendirse ni esperar milagros. Seguir haciéndolo porque te hace feliz, te sientes bien cada noche al caer exhausta dejando a tu querido portátil en la mesita o en suelo.
Sin embargo, aunque gustaría compartir ese sentimiento con todo bicho viviente, pero no lo haces, porque ¿para qué? Si tú has encontrado la forma de satisfacer esa ansia de crecer como persona y como lectora, ¿por qué no le van a encontrar ellos?
Además has llegado a la conclusión de que nadie ansía lo mismo, ya que sino este mundo de locos sería demasiado cuerdo y la verdad… La verdad nunca existiría, eso no lo dudéis.
Así os lo dejo, para que razonéis vuestra forma de existir, ¿sois de aquellos que se quejan de sus vidas pero en realidad temen cualquier cambio o sois de los que cambian vidas y desean ser cambiados?
jueves, 30 de enero de 2014
Bocados Sabrosos 3: El amor lo puede todo
Quien diga que el amor no es razón suficiente para morir, para entregarlo todo, es que nunca ha amado. Por ello, con tristeza por no encontrar otra solución, me quito lo que Dios me dio, para de este modo demostrar lo que no me atrevía a decir. Y es que él era mi vida y ahora que me lo arrebataron, no encuentro motivos para hacerle esperar. Siempre juntos, da igual el lugar.
miércoles, 29 de enero de 2014
Amar
Hay momentos en la vida en los que comienzas a amar, por encima de los sexos, la raza y la orientación religiosa. Hay instantes en los que te olvidas del por qué de las cosas y empiezas a vivir la vida tal y como viene.
Las prioridades que sí, siempre existen, empezarás a aparcarlas atrás para descubrir que lo que realmente importa es lo que nunca te abandona. Que por encima de todo lo que ansias está nada más y nada menos que tu familia.
Yo estoy en otra etapa en la que por mucho que os recomiende anteponer a la familia, lo que realmente necesito es saber que puedo vivir sin ella, que soy autónoma e independiente. Pero quizá no lo sea tanto como creo…
Las prioridades que sí, siempre existen, empezarás a aparcarlas atrás para descubrir que lo que realmente importa es lo que nunca te abandona. Que por encima de todo lo que ansias está nada más y nada menos que tu familia.
Yo estoy en otra etapa en la que por mucho que os recomiende anteponer a la familia, lo que realmente necesito es saber que puedo vivir sin ella, que soy autónoma e independiente. Pero quizá no lo sea tanto como creo…
viernes, 17 de enero de 2014
Y ser madre es lo más grande
Isabel era una mujer constante, atrevida, emprendedora. Un
tipo de mujer que hoy y siempre han escaseado.
Pero como a toda mujer la llego un día en el que tuvo que
elegir, ser madre y dedicarse en cuerpo y alma a ello o seguir su vocación y
poner en primer lugar su puesto de trabajo.
Habrá quien piense que ambas son compatibles, que si su
marido y ella se sacrifican un poco podrán ser grandes padres y trabajadores.
Pero es mentira. Isabel había crecido en un pequeño
pueblecito y fue la primera graduada en la universidad de su familia. Un gran
logro.
Su madre, nunca había trabajado desde que se casó y cuando
esta lo hizo su marido quiso que hiciera lo mismo. Ella luchó con uñas y
dientes, no lo permitiría. Pero su marido quería que fuese así, que educase a
los niños y llevase la casa. Es decir, que hiciese los trabajos de mujeres.
Parecerá una desfachatez pero así fue. Pero
como dije Isabel era atrevida y no permitió que ni el hombre al que
quería la mangonease.
Ella siguió trabajando, aunque no renunció a ser madre. Tuvo
un varón en primer lugar y más tarde una adorable niñita.
Cuando su hija se hizo mayor y se dispuso a estudiar una
carrera, preguntó a su madre el por qué escaseaban las mujeres en los altos
puestos y está a contesto con su sabiduría.
Una mujer siempre pone por delante a sus hijos que al
trabajo, al fin y al cabo los has parido y un hombre… Ninguno puede sentir el
vínculo que sientes al tener nueve meses a esa criatura creciendo en tu
vientre, no digo que no quieran a sus hijos, pero es un amor distinto. Quizá
sea por la generación que he vivido pero los hombres aparte de que son muy
machistas, piensan que solo las grandes tareas están hechas para ellos…
No comprenden que la mayor tarea es ser madre y cuidar a tu
hijo día a día, pasar noches en vela cuando está enfermo y estar orgullosa
cuando hace algo bien…
Cuando seas madre lo entenderás.
martes, 14 de enero de 2014
Amor y vida
La vida pasa muy rápida. No existen los momentos de pausa ni
de rebobine. En la vida se perdona y se olvida. Se ama y se odia. Se añora y se
extraña. Se es feliz y triste. Se pueden ser y sentir muchas cosas pero solo
hay una segura, se muere. Todo termina, sin saber que nos depara el futuro.
Quizá podría mostraros lo que yo conjeturo que ocurre, pero
no os lo creeríais, lo sé. Por ello no malgastaré los pocos segundos de
atención que me deis en ellos, no merece la pena.
Yo os empezaré a hablar sobre lo que más marca las vidas de
las personas, el amor. Y sí, las marca por su escasa presencia o su abundancia.
Yo creo recordar que en los inicios de mi andadura apenas
recibí una muestra de cariño verdadero. Ser un bastardo de un rico mandatario
cuya querida murió al dar a luz lo pone muy difícil.
No os confundáis, el rencor no habla por mí, simplemente
digo las cosas como son.
Creo recordar que una vez al año el día posterior a reyes
veía a mí padre al igual que en cada cumpleaños.
Nunca le quise, suena mal, pero es la realidad. Venía con
aires de grandeza y un regalo bajo el brazo; como si con eso lo compensara.
Esto no significa que lo odie, no os confundáis, con el paso
del tiempo descubrí que no lo podía haber hecho mejor, que su incapacidad para
ser padre no se debía al hecho de que yo fuera un triste bastardo.
El día que llegue a ser mayor de edad descubrí tantas cosas
que sentí que sobre mi espalda caían tres o cuatro décadas de agonía.
Da la vida que solo fue una sensación.
Pero antes de contaros lo que pasó aquel día tan destacado
os mostrare con mis palabras como fue mi vida, tan bien como pueda.
Nací en pequeña casita a las afueras, una señora llamada
Candelaria asistió al parto. No era comadrona, no os confundáis, Candelaria es
mi abuela.
Vine de golpe según cuentan con demasiada energía. Todo
ocurrió en un segundo.
María se puso blanca, no reaccionaba, algo estaba fallando
en ese parto, mi abuela no era una sabia ni ilustrada sobre el tema pero se
daba cuenta.
Corrió a buscar el teléfono y llamó una ambulancia tan
pronto como pudo.
Llegaron tarde, yo ya lloraba y María…
Su vida se estaba escapando mientras me sostenía con cariño.
Murió por mí.
Ese día, mi primer día como ser, fue uno de los peores, no
solo la perdí a ella, perdí a mi abuela y a mi padre.
lunes, 6 de enero de 2014
Desigualdades ocultadas
Hace tiempo leí un libro muy bonito y
romántico con una clara visión del mundo. Uno de los capítulos que
en apenas unos días leí decía que demostrar emociones que no
sientes es rentable en este mundo. Sin embargo, no había conseguido
llegar a la conclusión de que es totalmente cierto hasta hoy, casi
dos años después de haberle leído por primera vez.
El poder del dinero, del capitalismo
puro y duro, se ve cuando dejas de ser un niño.
Yo no recuerdo de pequeña que la
gente, mis mayores, pagaran por lo que compraran en el supermercado.
Pero lo hacían. No había llegado a entender el sistema de euros por
el que hoy aún nos regimos.
No entendía porque había pobres y
ricos, gente en las calles y gente en los castillos. No he llegado a
entender todo, entiendo que un estado comunista no es la solución y
que por el trabajo se debe otorgar una remuneración pero...
¿Por qué hay príncipes y princesas?
¿Por qué por nacimiento una persona es española o peruana? ¿Por
qué dependiendo de donde naces tienes más posibilidades de hacer
algo importante y digno con tu vida?
Cuando alguien me lo explique
razonadamente, mostrándome que no existe desigualdad, el mundo será
distinto para mí. Hasta entonces la justicia es un ideal, no existe.
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