jueves, 11 de agosto de 2016

12 de Agosto

La vida, es esa espina que todos tenemos clavados hasta que entre lloriqueos la parca nos la arranca y, la muerte no existe, hasta que alguien me explique el por qué de la vida. Por qué nadie cree en la nada, en el descanso, en un fin, a pesar de que todos creen, bueno, creemos en los principios.
En esos principios maravillosos, esperanzadores en los que intentamos ser la mejor versión de nosotros mismos para que al final con el tiempo, cansados, abandonemos el esfuerzo...
Dar segundas oportunidades no sé si es el mayor acto de inteligencia o de estupidez, pero... se vive de momentos. Se disfruta del limón a pesar de que al final esconde amargura.
Perdonadme por estas reflexiones sin sentido pero es que estas letras bailan para que mi último suspiro las aplauda y así al fin caer en el olvido con él.
Que triste es no tener con quien compartir tu ser y que peligroso tener un alma gemela.
Y sólo necesitar momentos... Necesito más momentos de alegría y menos alegría en mi vida porque la tristeza sólo hiere a quien conoce la felicidad y últimamente soy demasiado feliz... por tenerle.
Ojalá no conozca el día en el que sólo sea un recuerso y una sombra.

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