domingo, 6 de abril de 2014

El viento

Hoy le vi a lo lejos con otra. Su brazo rodeaba la cintura de la joven y su mirada se paraba un poco más abajo. Ella se fue un poco más lejos aparentando indignación y él, sin acercarse, ni dar mayor signo de arrepentimiento, o de agonía por la lejanía de esta, se da la vuelta y mira dirección a mi. Parpadea rápidamente de perplejidad y sonríe. No entiendo porque sonríe, la última vez que le vi había sido hace un año y habíamos tenido una de esas discusiones que nunca se olvidan.
Pensé en cambiar el rumbo de mis pasos y no pasar a su lado pero debía de ser valiente y enfrentarme a el. A uno de los grandes fantasmas de mi vida.

La verdad es que nunca olvidaría la discusión que habíamos protagonizado aunque, lo que realmente ya había olvidado era el causante de esta. Irónico, ¿no?
Algo soltó una chispa que nos hizo saltar y echarnos todo en cara, hasta lo que no pensábamos.
No esperó a que llegase a pasar por su lado, caminó hacía mi con presteza y se abalanzó para darme un abrazo de añoranza y amor.
Le miré con sorpresa y sentí clavada una mirada de celos a lo lejos. Empecé a pensar que las palabras se las llevaba el viento.

martes, 18 de marzo de 2014

Su ayuda

Llega un momento en la vida en la que la razón se antepone a lo demás. Un momento en el que no deseas arriesgarte ni correr ningún riesgo. Llegado este momento solemos correr a mirar los ya olvidados álbumes de fotos en los que solemos aparecer con sonrisas radiantes y caretos graciosos para todos menos para nosotros.
Y es que recordamos de este modo detalles de nuestra propia vida que ya habíamos olvidado.
Sin embargo lo que más nos ha marcado no sale en estas. No está en el álbum familiar.
Entonces te tumbas en el sofá e intentas recordar ese momento en el que empezaste a cambiar, en el que juraste que las lágrimas que estaban corriendo por tus mejillas serían las últimas que derramarías.
Y parecerá mentira pero sentirás un momento de desahogo al recordar que ese instante no fue el que te marco realmente sino aquel en el que sonreíste plenamente después de haber llorado. El segundo en el que una persona, la que menos esperabas, te hizo sentir la esperanza que habías perdido hace tiempo.

Ya que de este modo vuelves a ser libre, hasta que otra vez caes en la misma trampa. Necesitarle. No saber vivir sin su mirada, sin sus desprecios y caricias. Sin sus disculpas y sus logros... Sin su ayuda...

jueves, 13 de marzo de 2014

La joven

Con sumo cuidado la tomo entre sus brazos, ella era pequeña y en apariencia delicada. Sin embargo ella lo abrazó con fuerza, con una vitalidad que no parecía poder caber dentro de su diminuto cuerpo. Lo miró a los ojos y allí, refugiada en la calidez de estos se sintió dichosa. Dichosa porque sólo la miraba así a ella.
Inspiró su aroma, olía a libertad, incluso me atrevería a decir que ha felicidad porque cada vez que este llegaba a estar al alcance de ella sonreía sin disimulo. Los recuerdos se encontraban agolpados en la cabeza de la joven que temía que todo acabase mal. Porque todo acaba mal.
Comenzó a soltarle aunque no bruscamente, lo hizo poco a poco con toda la delicadeza posible.

Levantó la cabeza y su frente quedo unida a la del joven que sin cerrar los ojos se aproximo más a ella.
Los dos sonreían como niños pequeños pero por sus mentes pasaban ideas que ruborizarían a cualquiera.
Ella extendió la mano y la posó sobre el rostro del muchacho que la imitó. Pero no se quedó la cosa ahí, él en un arrebato se lanzo a los labios d ela joven que le recibieron de buen grado. Eran polos opuestos unidos por una atracción.

jueves, 27 de febrero de 2014

Necesitaba ayuda


Odiaba la añoranza de tiempos mejores pero dado los horribles días que estaba viviendo no le quedaba otra. Quería morirse. Acabar con un tormento que no solo la atañía a ella sino que también a un montón de personas inocentes que no tenían porque sufrir pero aún así lo hacían. Porque sin darse cuenta la habían empezado a querer. Pero ella no había hecho nada para que la quisieran. No quería amor, quería odio.
Quería enganchar a alguien de la pechera y olvidar todos sus pensamientos a puñetazos. Perder el sentido de la rabia y despertar con un dolor indescriptible que la convirtiese en un ser tan indefenso como era. Porque no le gustaba en que se había convertido porque estaba empezando a ser independiente. Pero ella no quería serlo porque no lo era. No lo podía ser...
Necesitaba ayuda.

viernes, 7 de febrero de 2014

Noche en vela


Una larga y prospera vida tendría que ser lo que todos ansiamos, una existencia de gozos y alegrías, de sueños cumplidos y amplias veladas en la que las que la luna se duerme y amanece el Sol encontrándonos juntos, más unidos que el día anterior.
Pero con ello no nos conformamos, admitámoslo. Somos codiciosos, amantes de lo prohibido y delatores de los pecados ajenos. Somos estúpidamente imperfectos buscando la pócima de la perfección y en el momento en el que alguien hace algo que podemos llamar perfecto lo adoramos sin cuestionar si es realmente lo es.
Así como niños pequeños buscando un modelo al que copiar sus pasos, no dejamos a nuestro cerebro cavilar, simplemente la llenamos de estúpidos datos que nos deberían servir para un futuro y que nunca nos sirven más que para haber perdido parte del tiempo de una corta vida.
Más corta a medida que pasáis los ojos por estas líneas, no lo penséis, simplemente es así.
Si yo fuera vosotros me sentiría un poco insultado como si alguien se estuviera riendo de mí al escribir esto, como si ese alguien fuera superior.
No os sintáis así, solo soy una persona más que tras un delirio de grandeza , tras ver una estúpida película sobre un escritor ha decido intentar cumplir su sueño…
Una vez más…
No sé si conoceréis esa sensación de buscar tu nombre en internet y encontrar que el resultado de la búsqueda eres tú, que sales, que eres esa, que alguien ha pasado su tiempo investigando sobre ti como cuando tú lo hacías de pequeña sobre autores e investigadores…
Y sin embargo que sea un sueño, ver como divagas sobre un trozo de papel que podría  ser el resumen de una vida tan vacía como la propia página.
Darte cuenta de que aunque sabes escribir a la perfección una de cada cinco tildes  no las pones en el ordenador, que cuando alguien pasa a tu alrededor cuando estas escribiendo paras y lo guardas y por último darte cuenta de cuan vulnerable te sientes al mostrar el resultado de una noche en vela.
Saber que a mucha gente le dará igual, que se reirán de tus sentimientos, que te intentaran herir sin saber lo que es sentarse delante de una hoja y querer abrirse de una forma mucho más compleja que cogiendo un machete y cortarse un dedo.
Pero aun así, continuar, no rendirse ni esperar milagros. Seguir haciéndolo porque te hace feliz, te sientes bien cada noche al caer exhausta dejando a tu querido portátil en la mesita o en suelo.
Sin embargo, aunque gustaría compartir ese sentimiento con todo bicho viviente, pero no lo haces, porque ¿para qué? Si tú has encontrado la forma de satisfacer esa ansia de crecer como persona y como lectora, ¿por qué no le van a encontrar ellos?
Además has llegado a la conclusión de que nadie ansía lo mismo, ya que sino este mundo de locos sería demasiado cuerdo y la verdad… La verdad nunca existiría, eso no lo dudéis.
Así os lo dejo, para que razonéis vuestra forma de existir, ¿sois de aquellos que se quejan de sus vidas pero en realidad temen cualquier cambio o sois de los que cambian vidas y desean ser cambiados?

jueves, 30 de enero de 2014

Bocados Sabrosos 3: El amor lo puede todo

Quien diga que el amor no es razón suficiente para morir, para entregarlo todo, es que nunca ha amado. Por ello, con tristeza por no encontrar otra solución, me quito lo que Dios me dio, para de este modo demostrar lo que no me atrevía a decir. Y es que él era mi vida y ahora que me lo arrebataron, no encuentro motivos para hacerle esperar. Siempre juntos, da igual el lugar.

miércoles, 29 de enero de 2014

Amar

Hay momentos en la vida en los que comienzas a amar, por encima de los sexos, la raza y la orientación religiosa. Hay instantes en los que te olvidas del por qué de las cosas y empiezas a vivir la vida tal y como viene.
Las prioridades que sí, siempre existen, empezarás a aparcarlas atrás para descubrir que lo que realmente importa es lo que nunca te abandona. Que por encima de todo lo que ansias está nada más y nada menos que tu familia.
Yo estoy en otra etapa en la que por mucho que os recomiende anteponer a la familia, lo que realmente necesito es saber que puedo vivir sin ella, que soy autónoma e independiente. Pero quizá no lo sea tanto como creo…