Un nerviosismo me invade, soy una bomba
de relojería. Me han ido rompiendo el corazón y dejando los
trocitos por donde cuadrase y ahora que camino por mi pequeña
ciudad, me encuentro hasta en los lugares más intransitados... No
hablemos de las grandes calles.
¿Tan difícil es quererme y no
abandonar?
Que con unas frases bonitas , besos en el cuello y abrazos asfixiantes soy más que feliz. Que me encariño rápido y empezar de cero otra vez me mata, que me heriste en mi gran orgullo y entonces vi que ya no me dabas ni esos momentos de dicha en los que nos comportábamos como críos.
Que con unas frases bonitas , besos en el cuello y abrazos asfixiantes soy más que feliz. Que me encariño rápido y empezar de cero otra vez me mata, que me heriste en mi gran orgullo y entonces vi que ya no me dabas ni esos momentos de dicha en los que nos comportábamos como críos.
Que me hiciste sentir tan mal como una
colilla usada, tan perdida como si hubiera aterrizado en mitad del
monte, tan sola como si no tuviera a mis amigos...
Que te había dado tantas horas que, ya
no sabia lo que era dedicarme una sonrisa en el espejo.
Que me quería porque me querías y al
ver que no era cierto, me odié.
Pero ese odio infundado no iba a
permanecer siempre, ahora, me quedo con mi orgullo y paso de ti
cuando te veo de frente.
Ya por la noche el alcohol hará que no
te extrañe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario