La barrera que me impedía escribir se
derrumbó cuando, yo decidí dejar de ser feliz por ilusiones.
Tanto tiempo frente a un papel para que
finalmente en un instante, diga todo lo que en horas no sabía ni,
como explicar.
Que extraña es la vida.
Sonrío a extraños por ver su cara,
abrazo a enemigos por sentir su odio, beso a la rana a la espera del
príncipe.
Estúpida niñez, cuándo se irá,
cuándo me dejará vislumbrar la realidad.
Hoy he dado un paso, no es grande, si
fuera una gran decisión ya me habría arrepentido, pero, debo luchar
por mi.
Hay miles de novela, de protagonistas,
de secundarios...
Pero en la historia de mi vida, yo soy
la que guía todo e indico quién está y quién se va. No puedo
enfadarme ruando me llaman protagonista, lo soy.
Una historia incierta con final de
hadas, sueños eternos con incertidumbres borradas, besos sin
destapar y odios sin olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario